Editorial
“mover de lugar, no una pieza no un fragmento,
“mover de lugar, no una pieza no un fragmento,
no el escenariosino el entero en que se parte
todo y testimoniar que no sabemos sólo creemos
y hacemos cuentasque no nos cierran por ningún costado”
Flopa
¿Qué tienen en común el Amor, la Sociología, la Política y las tres tristes sedes de la facultad?
La sociología nos ha sido presentada como la ciencia de lo social, que busca pensar y dar respuestas sobre aquello que se produce socialmente.
El Amor nos dicen es una sensación, es ese “algo” que no podemos explicar, que se siente y nos invade.
La política generalmente se nos presenta como representación, como democracia formal regida por la elección de representantes, como gestión de los recursos estatales.
Siempre se las presenta como escindidas, pertenecientes a distintos espacios de la vida. Que estén escindidas permite que la sociología quede reducida a una ciencia que solo describe lo que pasa y este inhibida de intervenir. A su vez, la política desvinculada de lo social, en su forma de representación, diluye las desigualdades sociales en la ficción del voto igualitario. Por ultimo, el amor separado de lo político y lo social es presentado como irracional e individual, desvinculándolo de las formas sociales en las que se da y del aspecto político de lo personal. Cada cual por su lado, pero la experiencia se empeña en refutar estas ideas: la sociología, el amor y la política para nosotras siempre se cruzan y se mezclan. En Eskalera Caracol consideramos que amor, política y sociología no están escindidas sino que tienen en común la potencialidad de crear y producir. En consecuencia, se libera a la sociología de la mera descripción, a la política de la mera representación y al amor de la mera irracionalidad. Esto nos permite asumirnos como productoras en todos los espacios de la vida, capaces de crear. En la calle, en la casa, en el aula. ¿Quien podría decir que nunca estuvo en la calle buscando respuestas sociológicas, en la casa haciendo política, en el aula enamorada?
Entonces decidimos, en el transcurso del 2008, darle un espacio de reflexión colectiva a esas charlas sobre nuestras experiencias amorosas que quedaban relegadas al final de las reuniones semanales. Dado que estamos en desacuerdo con separar nuestra vida de la política y de la sociología, ¿por qué no encarar tema tan relevante para nuestra existencia? Así fue como el amor fue elegido como tema de esta revista.
De que vas a encontrar en este número de la revista
A punto ya de introducirnos en este laberinto sociológico-político-amoroso, nos dimos cuenta que, al igual que Teseo en el laberinto del minotauro, necesitábamos un hilo aunque fuera débil, que nos pudiera orientar por donde ingresar y facilitarnos el regreso. Fue por eso por lo que decidimos empezar a buscar y leer materiales. De estos materiales surgieron los textos del primer piso, que resultaron causa y consecuencia de nuestro esfuerzo colectivo y mancomunado de escritura.
Empezamos entonces haciendo una introducción, en ¿Es posible pensar en una sociología del amor? se encuentran las primeras preguntas e inquietudes que nos surgieron, y que nos propusieron, las lecturas respecto a las dificultades de pensar el amor desde un punto de vista sociológico.
Luego seguimos con unas clases sobre teoría del amor, y en “Algunas concepciones del Amor que recorren la historia o la historia de algunas concepciones del Amor (Recorrido histórico)” hicimos un recorrido sobre las distintas formas que adoptan las relaciones amorosas en distintas épocas históricas, donde abarcamos desde la antigua Grecia hasta el amor romántico, pero algo nos estaba faltando.
Y no sabemos si todos pero si muchos de los caminos nos condujeron a Bauman, un colega nuestro que habla sobre las relaciones en las sociedades actuales, y su libro Amor Líquido, y sobre este es el artículo El amor líquido ¿liquida?
Pero a nuestras reflexiones le seguían faltando “cuerpo” y un poco de estructuralismo, y nada mejor para buscar eso que Barthes y sus figuras: Amor por fragmentos es, entonces, el último de los textos de este piso. Así fue, y este es, el camino que hicimos, los pensamientos que nos generaron y que queremos compartir con ustedes.
Después de eso, y como estábamos agotados nos tomamos un descanso e invitamos a caracolas amigas a sumarse a nuestra revista con un texto sobre Las Majas, un grupo de mujeres que desde el siglo XVIII nos muestran una forma de rebelarse frente a las formas estereotipadas de vivir las relaciones amorosas, como aun seguíamos cansados nos detuvimos leyendo un par de poesías.
En el Segundo piso pusimos “sobre la mesa” nuestras reflexiones personales, diversas, plurales y discutidas sobre aquellos temas que estaban relacionados con el amor y que nos resultaban más atrayentes. Por lo cual cada una de nosotras eligió una temática respecto al amor y la trabajó.
Por lo tanto, aquí podrá verse una variopinta muestra de formas de vivir y pensar las relaciones amorosas. Que van desde las experiencias de amor libre hasta la clásica visión de las novelas románticas.
Amor libre, habla de la experiencia de amor libre en una colonia anarquista-Colonia Cecilia- en el Brasil de finales del siglo XIX.
De amores y amistades reflexiona, a través del análisis de dos películas, sobre las diferencias que se pueden encontrar en el afecto entre amigas-pares y las relaciones de pareja. Y las posibilidades y limitaciones que brindan cada uno de estos vínculos para los sujetos que nos hayamos inmersos en ellos.
Amor y política toma un texto del archiconocido Weber y los pone en relación con teóricos del movimiento Hippie para pensar la relación entre la potencialidad de las relaciones amorosas y sus relaciones con la política y la intelectualidad.
En El amor y el odio como fuerzas cósmicas abandonamos las visiones “más sociológicas” del amor y nos ponemos a meditar sobre el amor como una fuerza que atraviesa a todos los seres humanos de todas las épocas, y sobre aquello que de particular e inmutable tienen estos sentimientos para las personas.
Para terminar el piso, en La vie en rose (el mundo de Corin) podrá leer una reflexión sobres las formas que toman las reflexiones sobre el amor en las novelas “femeninas” de los años veinte y de la actualidad.
Pero como, igual que la facultad, la casa nos quedaba chica tuvimos que elegir entre construir un piso más o hacer carpa en el estacionamiento, y decidimos avanzar sobre la construcción de un tercer piso. En este habitan personas que no estaban demasiado “ocupados” con los temas amorosos y prefirieron continuar pensando en las formas de producir conocimiento. Por lo que acá van a encontrar distintas formas de pensar y resistir en la universidad.
En La autoformación y otras formas de construir conocimientos podrá ver formas alternativas de transitar por la universidad, más allá de la sede en la que se encuentre.
Luego en GEPCyD podrá leer una experiencia que, desde los límites de la academia, resisten a las formas tradicionales de la academia.
Y para finalizar este piso “agregado” las que viajamos al II ENES (II Encuentro Nacional de Estudiantes de Sociología) hicimos un relato desde nuestra experiencia en el viaje a Santiago.
Y en la terraza hay de vuelta reflexiones diversas, que por distintos motivos se sintieron cómodas, “al aire libre”.
Mirando al firmamento esta I love el campo, una reflexión Laclaudiana respecto al conflicto del campo y su relación con lo afectivo.
Luego un caracol amigo nos trajo unos Apuntes somáticos del amor, que trabaja distintas visiones del amor, desde el cuerpo.
Y para terminar encontrarás unas reseñas de publicaciones, que fueron de nuestro agrado e interés y queríamos compartir con ustedes.
Y no sólo de revistas vivimos.
Este año nos encontró atravesando el conflicto en torno a la lucha por el edificio único de la facultad de sociales de la UBA. Tal vez no todos sepan que quienes cursamos alguna carrera de esta facultad debemos hacerlo en tres sedes distintas, sedes que no solo están en pésimas condiciones sino que también refuerzan la fragmentación entre carreras. Y nos solo esto, los edificios que habitamos también tienen una distribución espacial que no favorecen los encuentros, ya que los espacios funcionan como espacios de transito y no de socialización. Sin embargo, esta separación en sedes se vio momentáneamente interrumpida y modificada a partir de la toma en simultáneo de las tres sedes. Esto permitió una intensa comunicación y encuentros entre quienes cursamos en la misma sede y con aquellas que cursaban en otras partes de la ciudad.
Más allá de los alcances que tuvo esta práctica, de nuestra participación, nos parece que tenemos que poder profundizar en la idea de lo que implica una toma. Creemos que la facultad no solo tiene que ser tomada para demandar más presupuesto y reformas edilicias sino que tiene que ser ocupada. Si pensamos que es posible tomar y ocupar la universidad, esto nos permitiría pensar la universidad como un espacio de producción similar a una fabrica. La diferencia con la fábrica es que en ésta la producción es material mientras que en la universidad es inmaterial, en palabras mas conocidas intelectual. Tomar el lugar de producción implica detener la producción, cerrar las puertas hasta conseguir alguna respuesta a la demanda que se hace y recién entonces abrir nuevamente las puertas de la fábrica intelectual a las formas de producción habitual. En cambio, para nosotras, una ocupación implica poner a producir a esta fábrica pero no de cualquier forma. A nosotras nos interesa ocupar para producir de otra manera, de forma tal tener el control sobre la forma en que producimos y sobre lo que producimos. Por eso nos parece posible pensar que algunas de las experiencias realizadas durante el conflicto fueron más cercanas a una ocupación que a una toma de la facultad. Ejemplo de ello fueron: el caso del taller “Sociología de la Toma” donde pudimos discutir y pensar sobre las acciones que veníamos realizando; la ocupación del estacionamiento para hacer cosas mas interesantes que estacionar autos; los distintos prácticos en los que pudimos discutir algo mas que el problema presupuestario; la aparición de medios de información en nuestras manos (radio viga, el blog edificiounicoya, radio kaos).
Para muchas personas la toma fue algo a-normal, nosotras creemos que si existió algo que podría catalogarse de a-normal fueron estas prácticas que mostraron nuestras capacidades para producir de otra forma y no la metodología de la toma en si misma. Esto nos parece que es así porque en la normalidad de la universidad se, encuentra ya contenida, que: cada tanto aparezca un conflicto en torno a lo presupuestario (ya sea salarial o respecto a la universidad); haya una medida de lucha puntual; exista un acuerdo para levantar la medida y que así vuelvan las clases, los parciales. Sin embargo, algunas prácticas que pueden parecer a-normales en realidad no son más que la recuperación de experiencias que todas las personas que cursamos en la facultad tuvimos: grupos de estudio para un parcial, de lectura, para preparar una exposición, etc. Nosotras buscamos desde nuestras distintas practicas (desde esta misma revista, pasando por el grupo de investigación urbana, el taller de metodología y otros grupos de los que participamos) hacer de esta excepcionalidad la normalidad
Por todo este es que creímos que en este contexto era pertinente seguir produciendo la revista en torno al amor, porque desde la forma de producirla intervenimos en el conflicto. De allí que nos presentemos como una revista de intervención sociológica por partida doble: por un lado produciendo sociológicamente de forma colectiva sobre la organización social que se le da al amor; por el otro poniendo en acto una forma de producción alternativa a la producción individualista, reproductiva que nos propone la universidad. Porque no solo se trata de criticar y demandar respuestas al gobierno/estado, ya sea este nacional o universitario, sino de poner en acción (aquí y ahora) las formas alternativas de producción sociológica, política y amorosa que deseamos.
Así la revista que tiene en su mano querido/a lector/a la consideramos como una forma distinta de hacer sociología, como una forma de hacer política para intervenir nuestra formación universitaria y nuestra vida cotidiana. Esperando que les sirva como una herramienta más para intervenir de alguna manera su vida.
Flopa
¿Qué tienen en común el Amor, la Sociología, la Política y las tres tristes sedes de la facultad?
La sociología nos ha sido presentada como la ciencia de lo social, que busca pensar y dar respuestas sobre aquello que se produce socialmente.
El Amor nos dicen es una sensación, es ese “algo” que no podemos explicar, que se siente y nos invade.
La política generalmente se nos presenta como representación, como democracia formal regida por la elección de representantes, como gestión de los recursos estatales.
Siempre se las presenta como escindidas, pertenecientes a distintos espacios de la vida. Que estén escindidas permite que la sociología quede reducida a una ciencia que solo describe lo que pasa y este inhibida de intervenir. A su vez, la política desvinculada de lo social, en su forma de representación, diluye las desigualdades sociales en la ficción del voto igualitario. Por ultimo, el amor separado de lo político y lo social es presentado como irracional e individual, desvinculándolo de las formas sociales en las que se da y del aspecto político de lo personal. Cada cual por su lado, pero la experiencia se empeña en refutar estas ideas: la sociología, el amor y la política para nosotras siempre se cruzan y se mezclan. En Eskalera Caracol consideramos que amor, política y sociología no están escindidas sino que tienen en común la potencialidad de crear y producir. En consecuencia, se libera a la sociología de la mera descripción, a la política de la mera representación y al amor de la mera irracionalidad. Esto nos permite asumirnos como productoras en todos los espacios de la vida, capaces de crear. En la calle, en la casa, en el aula. ¿Quien podría decir que nunca estuvo en la calle buscando respuestas sociológicas, en la casa haciendo política, en el aula enamorada?
Entonces decidimos, en el transcurso del 2008, darle un espacio de reflexión colectiva a esas charlas sobre nuestras experiencias amorosas que quedaban relegadas al final de las reuniones semanales. Dado que estamos en desacuerdo con separar nuestra vida de la política y de la sociología, ¿por qué no encarar tema tan relevante para nuestra existencia? Así fue como el amor fue elegido como tema de esta revista.
De que vas a encontrar en este número de la revista
A punto ya de introducirnos en este laberinto sociológico-político-amoroso, nos dimos cuenta que, al igual que Teseo en el laberinto del minotauro, necesitábamos un hilo aunque fuera débil, que nos pudiera orientar por donde ingresar y facilitarnos el regreso. Fue por eso por lo que decidimos empezar a buscar y leer materiales. De estos materiales surgieron los textos del primer piso, que resultaron causa y consecuencia de nuestro esfuerzo colectivo y mancomunado de escritura.
Empezamos entonces haciendo una introducción, en ¿Es posible pensar en una sociología del amor? se encuentran las primeras preguntas e inquietudes que nos surgieron, y que nos propusieron, las lecturas respecto a las dificultades de pensar el amor desde un punto de vista sociológico.
Luego seguimos con unas clases sobre teoría del amor, y en “Algunas concepciones del Amor que recorren la historia o la historia de algunas concepciones del Amor (Recorrido histórico)” hicimos un recorrido sobre las distintas formas que adoptan las relaciones amorosas en distintas épocas históricas, donde abarcamos desde la antigua Grecia hasta el amor romántico, pero algo nos estaba faltando.
Y no sabemos si todos pero si muchos de los caminos nos condujeron a Bauman, un colega nuestro que habla sobre las relaciones en las sociedades actuales, y su libro Amor Líquido, y sobre este es el artículo El amor líquido ¿liquida?
Pero a nuestras reflexiones le seguían faltando “cuerpo” y un poco de estructuralismo, y nada mejor para buscar eso que Barthes y sus figuras: Amor por fragmentos es, entonces, el último de los textos de este piso. Así fue, y este es, el camino que hicimos, los pensamientos que nos generaron y que queremos compartir con ustedes.
Después de eso, y como estábamos agotados nos tomamos un descanso e invitamos a caracolas amigas a sumarse a nuestra revista con un texto sobre Las Majas, un grupo de mujeres que desde el siglo XVIII nos muestran una forma de rebelarse frente a las formas estereotipadas de vivir las relaciones amorosas, como aun seguíamos cansados nos detuvimos leyendo un par de poesías.
En el Segundo piso pusimos “sobre la mesa” nuestras reflexiones personales, diversas, plurales y discutidas sobre aquellos temas que estaban relacionados con el amor y que nos resultaban más atrayentes. Por lo cual cada una de nosotras eligió una temática respecto al amor y la trabajó.
Por lo tanto, aquí podrá verse una variopinta muestra de formas de vivir y pensar las relaciones amorosas. Que van desde las experiencias de amor libre hasta la clásica visión de las novelas románticas.
Amor libre, habla de la experiencia de amor libre en una colonia anarquista-Colonia Cecilia- en el Brasil de finales del siglo XIX.
De amores y amistades reflexiona, a través del análisis de dos películas, sobre las diferencias que se pueden encontrar en el afecto entre amigas-pares y las relaciones de pareja. Y las posibilidades y limitaciones que brindan cada uno de estos vínculos para los sujetos que nos hayamos inmersos en ellos.
Amor y política toma un texto del archiconocido Weber y los pone en relación con teóricos del movimiento Hippie para pensar la relación entre la potencialidad de las relaciones amorosas y sus relaciones con la política y la intelectualidad.
En El amor y el odio como fuerzas cósmicas abandonamos las visiones “más sociológicas” del amor y nos ponemos a meditar sobre el amor como una fuerza que atraviesa a todos los seres humanos de todas las épocas, y sobre aquello que de particular e inmutable tienen estos sentimientos para las personas.
Para terminar el piso, en La vie en rose (el mundo de Corin) podrá leer una reflexión sobres las formas que toman las reflexiones sobre el amor en las novelas “femeninas” de los años veinte y de la actualidad.
Pero como, igual que la facultad, la casa nos quedaba chica tuvimos que elegir entre construir un piso más o hacer carpa en el estacionamiento, y decidimos avanzar sobre la construcción de un tercer piso. En este habitan personas que no estaban demasiado “ocupados” con los temas amorosos y prefirieron continuar pensando en las formas de producir conocimiento. Por lo que acá van a encontrar distintas formas de pensar y resistir en la universidad.
En La autoformación y otras formas de construir conocimientos podrá ver formas alternativas de transitar por la universidad, más allá de la sede en la que se encuentre.
Luego en GEPCyD podrá leer una experiencia que, desde los límites de la academia, resisten a las formas tradicionales de la academia.
Y para finalizar este piso “agregado” las que viajamos al II ENES (II Encuentro Nacional de Estudiantes de Sociología) hicimos un relato desde nuestra experiencia en el viaje a Santiago.
Y en la terraza hay de vuelta reflexiones diversas, que por distintos motivos se sintieron cómodas, “al aire libre”.
Mirando al firmamento esta I love el campo, una reflexión Laclaudiana respecto al conflicto del campo y su relación con lo afectivo.
Luego un caracol amigo nos trajo unos Apuntes somáticos del amor, que trabaja distintas visiones del amor, desde el cuerpo.
Y para terminar encontrarás unas reseñas de publicaciones, que fueron de nuestro agrado e interés y queríamos compartir con ustedes.
Y no sólo de revistas vivimos.
Este año nos encontró atravesando el conflicto en torno a la lucha por el edificio único de la facultad de sociales de la UBA. Tal vez no todos sepan que quienes cursamos alguna carrera de esta facultad debemos hacerlo en tres sedes distintas, sedes que no solo están en pésimas condiciones sino que también refuerzan la fragmentación entre carreras. Y nos solo esto, los edificios que habitamos también tienen una distribución espacial que no favorecen los encuentros, ya que los espacios funcionan como espacios de transito y no de socialización. Sin embargo, esta separación en sedes se vio momentáneamente interrumpida y modificada a partir de la toma en simultáneo de las tres sedes. Esto permitió una intensa comunicación y encuentros entre quienes cursamos en la misma sede y con aquellas que cursaban en otras partes de la ciudad.
Más allá de los alcances que tuvo esta práctica, de nuestra participación, nos parece que tenemos que poder profundizar en la idea de lo que implica una toma. Creemos que la facultad no solo tiene que ser tomada para demandar más presupuesto y reformas edilicias sino que tiene que ser ocupada. Si pensamos que es posible tomar y ocupar la universidad, esto nos permitiría pensar la universidad como un espacio de producción similar a una fabrica. La diferencia con la fábrica es que en ésta la producción es material mientras que en la universidad es inmaterial, en palabras mas conocidas intelectual. Tomar el lugar de producción implica detener la producción, cerrar las puertas hasta conseguir alguna respuesta a la demanda que se hace y recién entonces abrir nuevamente las puertas de la fábrica intelectual a las formas de producción habitual. En cambio, para nosotras, una ocupación implica poner a producir a esta fábrica pero no de cualquier forma. A nosotras nos interesa ocupar para producir de otra manera, de forma tal tener el control sobre la forma en que producimos y sobre lo que producimos. Por eso nos parece posible pensar que algunas de las experiencias realizadas durante el conflicto fueron más cercanas a una ocupación que a una toma de la facultad. Ejemplo de ello fueron: el caso del taller “Sociología de la Toma” donde pudimos discutir y pensar sobre las acciones que veníamos realizando; la ocupación del estacionamiento para hacer cosas mas interesantes que estacionar autos; los distintos prácticos en los que pudimos discutir algo mas que el problema presupuestario; la aparición de medios de información en nuestras manos (radio viga, el blog edificiounicoya, radio kaos).
Para muchas personas la toma fue algo a-normal, nosotras creemos que si existió algo que podría catalogarse de a-normal fueron estas prácticas que mostraron nuestras capacidades para producir de otra forma y no la metodología de la toma en si misma. Esto nos parece que es así porque en la normalidad de la universidad se, encuentra ya contenida, que: cada tanto aparezca un conflicto en torno a lo presupuestario (ya sea salarial o respecto a la universidad); haya una medida de lucha puntual; exista un acuerdo para levantar la medida y que así vuelvan las clases, los parciales. Sin embargo, algunas prácticas que pueden parecer a-normales en realidad no son más que la recuperación de experiencias que todas las personas que cursamos en la facultad tuvimos: grupos de estudio para un parcial, de lectura, para preparar una exposición, etc. Nosotras buscamos desde nuestras distintas practicas (desde esta misma revista, pasando por el grupo de investigación urbana, el taller de metodología y otros grupos de los que participamos) hacer de esta excepcionalidad la normalidad
Por todo este es que creímos que en este contexto era pertinente seguir produciendo la revista en torno al amor, porque desde la forma de producirla intervenimos en el conflicto. De allí que nos presentemos como una revista de intervención sociológica por partida doble: por un lado produciendo sociológicamente de forma colectiva sobre la organización social que se le da al amor; por el otro poniendo en acto una forma de producción alternativa a la producción individualista, reproductiva que nos propone la universidad. Porque no solo se trata de criticar y demandar respuestas al gobierno/estado, ya sea este nacional o universitario, sino de poner en acción (aquí y ahora) las formas alternativas de producción sociológica, política y amorosa que deseamos.
Así la revista que tiene en su mano querido/a lector/a la consideramos como una forma distinta de hacer sociología, como una forma de hacer política para intervenir nuestra formación universitaria y nuestra vida cotidiana. Esperando que les sirva como una herramienta más para intervenir de alguna manera su vida.
